Personaje que representa a un grupo de jóvenes, actualmente inmersos en una serie de síntomas generacionales de una sociedad depresiva, influenciada por el bombardeo constante de un falso concepto de identidad, impuesto por medios de comunicación con sus leyes de consumo y demanda, a las tribus sociales con sus síntomas de actitud y conducta, enfermedad que agobia y castra por completo sus perspectivas de subsistencia.
Al contrario del “Principito” de Antoine de Saint-Exupéry el cual a mi interpretación habla de un joven lleno de ideales y con perspectivas de vida amplias fundamentadas en la ilusión de aprender, crecer y ensoñar un mundo diferente en pro del crecimiento intelectual e individual del Ser. Esta versión en imágenes describe un mundo invadido de blancos no solo en el espacio, sino el vacío de ideas y de ideales con perspectivas suicidas, consumido por sus propios monstruos, que atentan a la inteligencia de la especie pero que obedece a la intolerancia de vivir con plenitud sin sabiduría, sin perspectivas de crecimiento ahogado en el veneno de su soledad interior.
Juan José Ochoa
Difícil de encontrar en una ciudad con la vida que fluye y satura los sentidos, en donde la supervivencia se sobrepone a la tranquilidad, ausencia y contemplación, como un hallazgo el silencio esta inmerso en la urbe solo aquí se contrapone la imagen serena de un submundo, que solo algunos cuantos reconocen, espacio en que la ciudad descansa, medita o tal vez muere.
Silencio es el sentido en el que podemos estar inmersos en nuestras propias abstracciones y nuestro mundo interior.
Ma. Elena Velázquez